25 Jul, 2009
FIB Heineken 2009, Jueves 16: Rock’n’Roll Star
Publicado por Alfonso en la categoría Party Party
Lejos quedan los años en que la “fiesta del jueves” era poco más que una toma de contacto con un escenario y un puñado de grupos. Eso por no remontarme al Velódromo, que uno ya parece mediopensionista cuando habla de estas cosas. El caso es que la jornada inaugural del FIB Heineken 2009 definía a la perfección lo que era el cartel de cada uno de los días, a saber: un cabeza de cartel enorme (Oasis), acompañado de escuderos notables (Glasvegas) y en el resto de escenarios estribillos en castellano (La Bien Querida, Fangoria) y electrónica para las masas (Four Tet, Kevin Saunderson).
Cosas de las colas y demás excusas habituales en estos casos, se podría decir que The View fue lo más parecido a un primer concierto que pudimos ver este año. Escoceses con acné todavía reciente, y blanditos como una cerveza sin alcohol. Para salvar, sus primeros singles “Wasted Litle Djs” y “Superstar Tradesman”, que sabiamente dejaron para el final: contienen estribillos menores con algo de pegada pero que superan con creces las canciones de su segundo disco. Si lo que pretendían era probar el backline del Escenario Verde al menos cumplieron. La Bien Querida, por su parte, se estrenaba a los grande en el FIB, en ese nuevo Fiberfib.com que ya no es un invernadero una carpa, sino un escenario al aire libre o un open air como dicen los entendidos. Con su tambor al hombro para aporrear “Ya no” al inicio del concierto, una voz y teclados que se perdían por momentos, y las mejores canciones de su disco (“9.6″, “De momento Abril”) guardadas para el final, como mandan las leyes de los directos festivaleros. Hasta los ingleses que llegaron atraídos por la falda de volantes de Ana se fueron con una sonrisa en los labios.
La noche caída sobre el recinto y Mystery Jets apuraban su papel de teloneros de Oasis en el Verde. Todas las canciones destacadas de su disco Twenty One en el repertorio: “Hideaway” para comenzar el concierto, luego “Young Love”, “Half In Love With Elizabeth”, “Two Doors Down” y alguna recuperación como “You Can’t Fool Me Dennis”, para recordar cuando eran un nombre minúsculo en el cartel del Summercase 2006. Decía Noel Gallagher en uno de esos titulares que engañan más que otra cosa que su concierto en Benicàssim había sido “una puta pérdida de tiempo“. Cosas de la pose rockera que se les supone: la declaración esconde que dieron un concierto fantástico, al menos el mejor de las tres ocasiones que han tocado en el FIB. Noel ya no se sorprende de ver a tantos compatriotas y no pregunta eso de “¿es que no hay suficientes festivales en Inglaterra? como hizo en el 2005, y Liam, un anuncio viviente – enfundado todo el concierto en una parka de su marca de ropa – no sólo sigue chulesco y desafiante cuando canta y muerde su pandereta en un gesto que debería tener copyright Britpop, sino que además aplaudió al público de forma sincera y entregado de un lado al otro del escenario al terminar el concierto. Al margen de los (¡dos!) cortes de sonido, y la interrupción propiciada por los macarras que se subieron a una de las torres de iluminación, Oasis dieron un concierto que difícilmente volverán a repetir en el propio FIB o en otro festival en España. Arropados por casi la totalidad del público de esa noche, y con una lista interminable de singles de ayer (“Live Forever”, “Cigarettes and Alcohol”, “Slide Away”, “Some might Say”, “Roll with It” o “The Masterplan”), de hoy (“The Turning”, “I’m Outta There”) y de siempre (“Wonderwall”, “Don’t Look Back In Anger”), encadenaron un estribillo tras otro para llegar a un final de esos que no se olvidan con su versión del “I’m The Walrus”.
Glasvegas tenían la difícil tarea de recoger los cristales rotos dejados por Oasis, pero asumieron su papel encantados: para muestra, la versión entre dientes del “Live Forever”, que tuvo su aquel a pesar de haber escuchado la original algunos minutos antes. Más interesante y mucho más ajustada su estilo Spectorgazer les quedó la rendición del “Be My Baby” de las Ronettes. Un inicio atronador con “Geraldine”, perfecto para probar lo bien que quedaba el nombre del grupo escrito con cientos de bombillas –muy a lo Elvis, o a lo Morrissey-, seguida de “Lonesome Swan” o la desgarradora “It´s My Own Cheating Heart That Makes Me Cry” en las que James Allan billa por encima de todo y de todos. “Fuck You, It´s Over” o “Please Come Back Home”, de su ep navideño, completaron el set, que cerraron, como no podía ser de otra manera, con “Daddy´s Gone”. Todavía se me ponen los pelos de punta al recordar a todo el público corendo “It´s gone / It´s gone / It´s gone…” hasta cinco minutos después de que el grupo dejara el escenario.
Terminado el capítulo de “estrellas del rock” el final de noche ofrecía múltiples y variadas ofertas musicales. Los que optaron por seguir en el Verde se encontraron con We Are Standard, y pudieron comprobar que no es tan descabellado que un grupo español ponga el cierrre al escernario principal del FIB, y que lo único que se necesita es actitud, canciones con músculo punk-funk, esrtibillos bailables y en el caso de que algo falle una atrevida versión de “Ritmo de la noche”. A esas horas Four Tet por un lado y Kevin Saunderson no se andaban con medias tintas, y ofrecían, cada uno con su toque particular, hordas de techno sólido con la dosis justa de hedonismo que requiere todo live festivalero. Si alguno se lió con el cambio de horario y se quedó con ganas de más Saunderson que apunte, el de Detroit volverá para estar en el Creamfields-Andalucía (Almería, 15 agosto). También los que buscaban algo más relajado también tenían su hueco en la pista pop Mustang. A los platos un clásico del FIB, Luis Calvo (dj Polar), apuraba lo últimos minutos del día con una de sus sesiones habituales, demostrando que a pesar de lo mucho que ha cambiado el festival en estos 15 años, canciones como “Love Will Tear Us Apart” son un arma infalible para despertar del letargo una carpa entera.
































