25 Jul, 2009
FIB Heineken 2009, Viernes 17: Pesadilla en el parque de atracciones
Publicado por Alfonso en la categoría Party Party
El apocalindie. El chiste es de un colega, pero resume tanto las inclemencias meteorológicas del día como el ocaso de un festival que dejó de ser indie hace mucho tiempo. Las Ray-Ban que a media tarde lucían Polly Mickey o Nacho Vegas sobre los escenarios Fibclub y Fiberfib poco hacían presagiar lo que se venía encima del recinto de Benicàssim. A eso de las nueve de la noche las sirenas de bomberos zumbaban al otro lado de la pasarela de la autovía y desde el interior podía verse la columna de humo provocada por el incendio cercano. El viento a esa hora ya era más que molesto y había hecho suspender las actuaciones en el escenario Vodafone Fibclub, después de que todo lo que no estuviera bien anclado a la carpa comenzara a volar por los aires. En el verde, Paul Weller entretenía a los seguidores de Kings of Leon con la columna del incendio cercano perfectamente visible; en el Fiberfib, se subían el ex-Buzcocks Howard Devoto (en la foto), el ex-Bad Seeds Barry Adamson y el ex-Visage Dave Formula como si de unos veinteañeros se tratara. “Somos los venerables Magazine” se presentaron, y en el tiempo que estuvieron sobre las tablas realmente merecieron esa distinción.
Lo que sigue son momentos de órdenes firmes pero apresuradas por parte de la dirección. Primero, apartar al público de las zonas cercanas a los escenarios, asegurar o retirar partes móviles (léase pantallas, focos, banderolas…), y finalmente suspender los conciertos en todos los escenarios. Ni siquiera música de fondo sonaba para que las órdenes – micrófono en mano – de los responsables de seguridad pudieran ser atendidas correctamente. La mayoría del público se arremolinó en el Escenario Verde a la espera de noticias que llegaban con lentitud, pero que tenían un destino casi inevitable. Después de más de dos horas sin música, y tras el intento fallido de los ex- Talking Heads Tom Tom Club por reanudar los directos, pasada la media noche se anunció la suspensión del festival hasta el día siguiente. La cubierta ajada del escenario Verde era una imagen realmente triste para miles de asistentes que se apresuraban a la salida para ponerse a cubierto, ellos mismos y sus pertenencias, cuanto antes.
Ya veis que lo que son conciertos poca cosa, así que permitidme que os cuente una historia. Porque la particular odisea del equipo de desaparezca.net acababa de empezar. Salíamos del recinto, no sin antes dar las gracias a nuestros amigos por haber encontrado hotel para este año. Gafas de sol puestas, esta vez por el polvo, no por la borrachera, y encaminados a ese lugar perfectamente no asfaltado llamado parking. Allí, a la espera de que se solucionara el embotellamiento de la salida, estuvimos no menos de dos horas escuchando los grupos que debían haber tocado ese día y viendo pasar a decenas de caracolindies (este está más pillado por los pelos, pero bueno) o fibers caminando en contra de las ventisca con sus pertenencias a cuestas. La mayoría (en torno a los dos mil), después de comprobar que en el sitio del camping donde dejaron su tienda quedaba un estupendo trozo de césped (vacío), aceptaron la acertadísima oferta de la organización de ser reubicados en el Polideportivo Municipal de Benicássim. Por fin salimos del parking y nos dirigimos a por la otra unidad móvil (el otro coche) aparcado fuera del recinto, en las inmediaciones de la zona del incendio. Miedito. Era viernes del FIB y la cosa no podía acabar tan temprano, a penas eran las 3, así que cuando llegamos al sitio donde habíamos dejado el coche quedaba un estupendo trozo de asfalto (vacío). Cachondeo generalizado (quieras que no también estábamos de buen humor) y búsqueda por las inmediaciones del coche perdido. Finalmente, el coche no había sido pasto de las llamas y en cambio descansaba en el depósito municipal hasta donde llegamos escoltados por una moto de la Policía Local. Ver para creer. Visita a la comisaría, a la cola de fibers del polideportivo y un par de horas más tarde encontramos el coche sano y salvo. Ahora sí, a dormir tocaba.
































